Volví a Mendoza creyendo que iba un poco de trabajo y un poco de descanso. Allí me esperaba el aprendizaje generoso de mi tierra madre susurrándome "descansá en el trabajo" en el placer de estar haciendo lo que amás. Y así fue, con las últimas pieles del invierno, que se resistían a caer, a morir, a dejar nacer lo nuevo, con toda mi humanidad, con el cansancio en el cuerpo de tántos movimientos, con todo eso estuve allí una vez más porque aprendí que este trabajo es de todos los días y que no hay que esperar a estar mejor para empezar o para encontrarse con otros. Porque todo se puede transformar en un instante. El cansancio se esfuma en las puertas del alma y la realidad se transforma cuando el corazón se abre, cuando los ojos se encuentran, cuando alguien frente a mí sonríe, se emociona, descubre, recibe, acciona, decide, comparte! Allí descanso porque un corazón se enciende!
Gracias a todas las mujeres que crearon este viaje: A las que participaron del taller de sanación, a las que fueron parte de esa Hermosa e íntima Puerta Lunar, a las que viajaron en sus Sesiones Individuales y a las que fueron y crearon la experiencia en el Río, la creación de esa "Agua Nueva", reunión y encuentro de todas nuestras aguas, de nuestras emociones, de nuestras casas... alimento para el agua de las Montañas, agradecimiento y limpieza. Gracias a mi Madre Olimpia que bendice con su presencia mis pasos.
Bendiciones a cada una y gracias una vez más por multiplicar las voces, por expandir el conocimiento por crear, sostener y pulir esta experiencia.
Que cada día seamos más!
Que los círculos de mujeres florezcan en el Mundo llenando de perfumes los caminos...
Que volvamos a encontrarnos y sentir que estamos en casa y que juntas regamos el hermoso jardín que nos ha sido dado!
miércoles 17 de septiembre de 2008
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